28 de mayo: Día Internacional del Juego

La primera vez que leí la declaración de los Derechos del niño, fue en 1989, justo cuando se declaró la Convención, a la que nuestro país se comprometió. Al llegar al artículo 31 en el que se declaraba el derecho al niño al juego, me sorprendí. Y no porque jugar me fuera alieno. Toda mi vida la he dedicado a la educación, y en aquel momento en concreto, estaba trabajando en un centro de tiempo libre, en lo que ahora llamaríamos “educación social”. Allí nuestro vehículo de vinculación era el juego: talleres lúdicos, campamentos, colonias de verano, e incluso una ludoteca. Sin embargo, nunca me había detenido a pensar que el juego era algo tan vital para los niños como la educación, la salud, la alimentación o la familia. Así nació mi interés por profundizar en la esencia del juego en desarrollo de los niños. Y eso me llevó a comprender que el juego no es una actividad infantil, como a menudo nuestra sociedad ha querido hacernos creer, sino una capacidad del ser humano, una actitud vital que transciende los juegos, nos forma y nos conforma a lo largo de toda la vida.  

¿Qué tiene el juego de tan profundo? Las reflexiones de Huizinga en su famoso libro “Homo Ludens”, nos dan luz. Hoy, la neurociencia nos aporta nueva información de cómo funciona nuestro cerebro y que es todo aquello que activamos al jugar.

Pero hoy quiero compartir una intervención de Stuart Brown en el TED, en donde comparte los resultados de su investigación en torno al juego. Parte de sus estudios se han centrado en los devastadores efectos que produce en las personas la privación severa de juego en su infancia y sus vitales efectos para un sano desarrollo. El video dura 26 minutos. No os lo perdáis, vale mucho la pena escucharle con atención.

Una de sus conclusiones se centra en la importancia insustituible del juego en la creación de los vínculos. Sí, el juego, entre otras muchas funciones, nos permite crear vínculos sólidos que desarrollan nuestra empatía y confianzas. ¿Cuáles son si no los efectos de una mamá jugando con su bebé? Fijémonos: mirada tierna, alegría en sus ojos, seguridad afecto…, a lo que el bebé responde también con sonrisa, excitación, alegría… Círculo virtuoso que nos ayuda a crecer sintiéndonos queridos y seguros.

Últimamente cuando propongo a las personas que me escuchan que recuerden alguna escena de juego de su infancia y les pido que compartan el sentimiento que les viene al cuerpo, la palabra NOSTALGIA no falla nunca. Me la dicen y la expresan con su rostro y su cuerpo. ¿Qué nos impide disfrutar del placer de jugar?

Sobre esa pregunta intentaré reflexionar en otro post, de momento os propongo celebrar el 28 de mayo, Día del Juego, ¡jugando!  ¿Recuperamos algún juego del que guardemos buen recuerdo? ¿Preferimos una partida de cartas?, ¿Un karaoke en el comedor? ¿Nos regalamos una tarde en el parque con nuestros hijos, columpio incluido? (me refiero a subirnos nosotros al columpio..) ¿Una excursión en bici con picnic incluido?

Este año 28 de mayo es sábado… ¡la partida puede ser larga!

Tenéis más información sobre el Día del Juego aquí.

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