Después del Spark Pool of Talent: paso a paso

Una vez celebrada la primera edición del Spark Pool of Talent, tal como prometí, toca compartir reflexiones y aprendizajes. Porque además de conocer talento, la experiencia nos ha aportado muchos aprendizajes.
Como explicaba en mi anterior post, desde Marinva y juntamente con las empresas Hunivers People Hub, Riedulab y U·TRANS, hemos organizado esta jornada con el objetivo principal de atraer talento hacia nuestras empresas y nuestras respectivas redes profesionales, a la vez que queríamos facilitar el networking entre los participantes, en un entorno de conocimiento y aprendizaje. La jornada transcurrió en Teamlabs, espacio y proyecto motivador y estimulante en sí mismo. Toda una declaración de principios.

Spark significa chispa, pero también es el acrónimo de Strategic, Proactive, Analytical, Resourcefuly Keen to learn, exactamente el perfil de los profesionales con los que estas cuatro empresas buscamos colaborar en nuestras redes: espíritus críticos, apasionados, curiosos, con ideas y capacidad de innovar.

Nuestra apuesta ha sido arriesgada, pero más arriesgados han sido los 45 participantes que se sumaron a la iniciativa, con lo que mostraron de entrada que su curiosidad era mucho más potente que sus posibles incertidumbres.

Siguiendo nuestra máxima de Platón —“Se conoce más a una persona en una hora de juego que en un año de conversación”, toda la jornada se desarrollo desde la óptica del juego: nada más llegar (por cierto… todo el mundo llego más que puntual a la cita), los participantes descubrieron que Spark era en realidad, una agencia espacial en busca de tripulantes para el viaje al planeta K-Pras, manantial de una sustancia aceleradora del pensamiento disruptivo y la creatividad, elemento clave para el futuro de la humanidad. Así que todos los aspirantes a tripulantes deberían demostrar, a lo largo del día, sus cualidades en el manejo de 4 naves distintas dinamizadas cada una de ellas por una de las empresas organizadoras.

En cada nave, además de presentar cada empresa su área de negocio y su forma de trabajar, se propuso una actividad que ponía en valor 3 competencias de las 9 identificadas como clave para nuestras “naves-negocios”:
• Pasión y emoción
• Iniciativa e improvisación
• Curiosidad y ganas de aprender
• Capacidad de análisis y síntesis
• Reflexión y creatividad
• Autoevaluación y mejora continua
• Capacidad de diálogo y empatía con el cliente
• Comunicación oral y escrita
• Capacidad de trabajo en equipo

En el blog de U-Trans podéis conocer en qué consintió cada una de las 4 actividades propuestas.

Identificar y compartir talento

Sin duda, cada decisión reflexionada y compartida ha sido un aprendizaje.
Por ejemplo:
• ¿Pedíamos a los aspirantes su currículum? Pues no. En los currículums no se muestran las competencias, sino los títulos y la experiencia. Y a nosotros nos interesaban sus competencias.
• ¿Era la edad una variable a tener en cuenta? Pues tampoco. Decidimos que el talento poco tiene que ver con la edad. Así que el abanico fue amplio: entre los 25 y los 60 años. Otra declaración de principios que no pasó por alto a los participantes.
• ¿Nos resultaba relevante su situación actual? Nos pareció que no, de manera que a la diversidad de edades se unió la diversidad de situaciones: personas con trabajo en busca de nuevas oportunidades, freelance buscando nuevos proyectos, personas en busca de trabajo, personas en busca de proyectos, personas curiosas…

Y podríamos seguir con más preguntas y decisiones.

Reflexión aparte merece el trabajo de priorizar, entre las cuatro empresas, las 9 competencias básicas comunes, entre todas las posibles, así como definirlas y categorizarlas. Todo un aprendizaje que nos ha abierto nuevas áreas de desarrollo, ya que nos ha obligado a identificar las dinámicas lúdicas que respondían al objetivo de poner en práctica dichas competencias para poder evaluarlas teniendo en cuenta el número y las características de los aspirantes, así como el tiempo y el espacio disponibles. No hace falta decir que seguimos al pie de la letra nuestra particular rayuela, convertida en M.AG.I.C, nuestro framework de gamificación.

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