JUGUETES QUE DAN MUCHO JUEGO… ¿O NO?

Cada curso escolar tiene sus particularidades. Y el patio no se salva de ello. Este año se han puesto de moda entre los más pequeños los Superzings, unos pequeños muñecos coleccionables, diferenciados entre Héroes y Villanos y con algunas características singulares.

Hay juguetes que se ponen de moda sin previo aviso, como los Superzings, y otros que aparecen y desaparecen, pero que siempre vuelven a aparecer, como las peonzas. A menudo me preguntan ¿qué debe tener un juguete para ponerse de moda? Pregunta sin respuesta evidente a día de hoy, pues si alguien lo supiera sería ahora mismo una estrella. Y en esa fórmula mágica, si bien se intuyen los elementos, algunos se nos escapan.

Poner un juguete de moda no es tarea fácil, ya que los niños y niñas son un público exigente y muy influenciable. Pero este tipo de objetos pequeños, sencillos, baratos, coleccionables y que se venden en sobres sorpresa, hacen que los pequeños de la casa se sientan atraídos por ellos. Y más si en su colegio ya hay compañeros y amigos que los tienen y hablan de ellos y esto facilita que los niños creen entre ellos un argot de comunicación propio que les da la sensación de pertenencia a un grupo de iguales y les hace sentir integrados y seguros.

Además del azar y cierta transgresión en forma de humor, hay otro elemento importante que integran estos mini muñecos, se trata de la narrativa, que, igual que en el caso de los Gogos (¿os acordáis de ellos?) o de los más recientes Pokémon, nos explica una historia de la cual podemos ser partícipes. Una combinación bastante irresistible.

Sin embargo, los Superzings también tienen su parte villana, y es que las colecciones son interminables y nunca llegas a la sensación de éxito de haber terminado tu colección, como sí pasaba con los cromos. A menudo es poseer por poseer. Consumo más consumo. Porque tener más, en este caso, no es proporcional a poder jugar más o de manera más creativa. Simplemente más de lo mismo. Otro componente villano, desde mi punto de vista, es su aspecto. La mayoría de ellos reflejan enfado con mayor o menor toque de humor. Y yo me pregunto, ¿podrían expresar también, sorpresa, miedo, alegría, orgullo, esperanza, diversión, asco, tristeza, confusión… y todo con humor? ¿Queréis saber más?

Haciendo clic aquí podréis ver el artículo en el que colaboro, escrito por Javier Guillenea en El Diario Vasco.

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