El patio, tiempo de recreo en la ESO

El pasado mes de abril, la periodista Olga Vallejo, colaboradora habitual del periódico Ara se puso en contacto conmigo porque estaba preparando un artículo sobre los patios en la Secundaria. El tema me interesó, ¡por supuesto!

En los últimos años, la visión de los patios escolares como espacios de interés educativo y su consecuente transformación ha ido extendiéndose. Cada vez son más las escuelas que han priorizado proyectos de transformación de sus patios haciendo participar a toda la comunidad educativa. Aun así, esta nueva mirada y esta transformación se han centrado principalmente, y podríamos decir que exclusivamente, en los patios de Infantil y Primaria. Os dejo aquí la webinar Patios con la infancia, que organizamos con Equal Saree y el Col·legi d’Arquitectes de Barcelona, donde damos bastantes pautas y compartimos reflexiones.

Pero el elevado interés que han despertado los patios en la Infantil y la Primaria no ha llegado “todavía” a la Secundaria. Parecería que, en esta etapa, el interés educativo por el patio no fuera suficientemente relevante. ¿Quizá porque ya son mayores y no necesitan jugar? ¿Por qué es fuente de conflictos y, por tanto, cuanto menos tiempo pasen en él mejor? Este miedo puede ser una de las razones por las que muchos institutos terminan las clases a las 15 h o incluso antes, y los chicos y las chicas se van a sus casas sin haber almorzado. Con esta decisión, el uso del patio se minimiza. Sea por lo que sea, el patio en la Secundaria se entiende básicamente como el espacio de la educación física o del deporte. Y ¡para tomar el aire!

Olga me lanza la primera pregunta: ¿Se aprovecha lo bastante este espacio?

Debo deciros que la palabra aprovechar siempre me produce urticaria cuando hablamos de juego, porque el juego, tal como lo define la Observación n.º 17 de la Comisión de los Derechos del Niño, es un fin en sí mismo y no un medio para conseguir otra cosa. No obstante, me trago mi ataque de precisión y abro la mente a entender el significado legítimo de la pregunta y es claro: ¡Ciertamente, no! No están suficientemente o bien aprovechados, o ni suficientemente  ni bien aprovechados. Y no lo están porque podrían favorecer mucho más el proyecto educativo de centro si este tuviera una mirada más allá de la adquisición de contenidos académicos, e incluso más allá de la adquisición de competencias.

El patio, también en la ESO, es un espacio de recreo y diversión. Un espacio de juego. De juego adolescente, por supuesto, pero de juego. Es decir, de recreo, de relación, de ponerse a prueba, de mostrarse, de intercambiar, de compartir, de medirse… Porque las personas jóvenes también necesitan jugar, como lo necesita el ser humano a lo largo de toda su vida.

“El hombre solo es verdaderamente humano cuando juega”

—Friedrich Von Schiller

¡Pero atención! No solo necesitamos el tiempo de patio para distraerse antes de volver al aula (¡el templo del saber!), sino para aprender, conocerse en un espacio protegido de espontaneidad, para hacer activo lo que se ha aprendido pasivamente, para      comunicarse, para aprender a gestionar las emociones y expresarse de forma creativa. Por supuesto, si el clima y el espacio lo permiten y lo incentivan, el patio en la Secundaria puede seguir siendo espacio y fuente de aprendizajes y de oportunidades educativas.

Para convertir los patios de los institutos en recursos de oportunidades educativas incluso más allá de una propuesta arquitectónica creativa, naturalizada y lúdica, hay que contar con la participación y la implicación de todo el alumnado y hacerlo corresponsable de espacio y de las actividades que puedan o no hacerse. En este proceso en que la toma de decisiones estará relacionada con valores como la mirada respetuosa de género, la tolerancia y la empatía y el respeto hacia los demás, la responsabilidad y el compromiso hacia el propio proyecto, el presupuesto para hacerlo posible, la planificación para llevar a cabo la transformación física, más compromiso para llegar a acuerdos y respetarlos, la creatividad de los espacios y sus usos, etc. , es donde empezamos a “aprovechar” las oportunidades educativas del patio.

En el artículo del que os hablo, Olga Vallejo expone la experiencia del Institut Escola Barnola de Avinyó (el Bages), donde se han propuesto disfrutar del potencial pedagógico que aporta el patio y han optado por construir un proyecto innovador que favorece la cohesión social del alumnado y su salud.

En el artículo comparto cinco ideas que deben tenerse en cuenta para imaginar un patio ideal para la Secundaria. ¿Compartís conmigo las vuestras? Podéis hacerlo aquí o directamente en Twitter citándome @immamarin y con la etiqueta #PatisESO

Podéis leer el artículo aquí.

 

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